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[la Un antiguo relato de la tradición hebrea, cuenta sobre un judío muy humilde, que no sabía ni leer ni escribir, pero que profesaba una profunda Fe en D’s. Un día, intentó explicarle al Único que no sabía ni leer ni escribir y que por esa razón no podía orar. Repentinamente D’s le pregunta:
-“Sí”,
contesta el hombre extasiado.
-“¿Sabes
pronunciarlo?”
-“Sí
Señor, desde la Alef a la Tav”,
vuelve a contestar.
-“Pues
entonces, cada vez que tengas necesidad de orar, simplemente pronúncialo,
y yo me encargaré‚ de ordenarlo en la forma conveniente".
El
relato nos refiere no sólo a la Sabiduría de D’s, y a cómo el
deseo del hombre de encontrarse con Él no requiere de complejas
situaciones, sino también a la potencia de un conjunto de símbolos y
sonidos, con los cuales, para la Kabalah, el Creador ha hecho el mundo
en que vivimos.-
La
palabra Alefbet significa
alfabeto, es decir el conjunto de símbolos con el cual se escribe una
lengua.- De
acuerdo con una antigua costumbre, también utilizada por los hebreos,
de designar o titular un texto por su primera palabra (el Génesis se
llama Bereshit ty>arb en
hebreo, porque es su primera palabra, que significa "En el
principio"), el Alef-Bet
nos está indicando los nombres de sus primeras dos letras.-
Estos
caracteres, en total veintidós, son consonánticos, cosa complicada
de entender para los parlantes de lenguas que poseen cinco vocales
claras, como nosotros. Sin embargo el hebreo no tiene vocales, y las
que llamamos equivocadamente vocales (como la Alef, por ejemplo), son en realidad letras mudas, es decir como la
hache.-
La
vocalización hebrea es externa a las letras, y se efectúa con una
puntuación que se coloca debajo, arriba o al costado de ellas, como
veremos oportunamente.-
Esta
vocalización fue realizada por los rabinos Masoretas, hace
aproximadamente 1500 años, es decir en la era cristiana (en adelante e.c.), especialmente para uniformar la lectura y posterior
interpretación del Texto Bíblico (TaNaJ).-
Cabe
tener en cuenta algunos factores que podríamos llamar externos
e internos, que también contribuyeron a la existencia del Hebreo como
lenguaje y alfabeto diferente, mágico.-
La
falta de vocales hacía complicada la uniformidad de pronunciación y
significado; la diáspora dificultaba las pronunciaciones en relación
directa al "acento" de la zona habitada (Palestina, Egipto,
Babilonia, etc.); los imperios dominantes influían con sus
costumbres, pero también con sus vocablos.- Por
otra parte, los Sabios hebreos son estudiosos e intérpretes
permanentes de la Toráh hrvt, más
allá de los momentos históricos y sus complicadas o
desfavorables situaciones geográficas. La Tradición Oral, la
"Toráh she ve Alpéh" hp-lib>
hrvt,
el relato directo, la enseñanza maestro-alumno o boca-oído, dan
lugar a un particular estilo exegético: la interpretación y
reinterpretación permanente.- Parecería que los factores mencionados podrían desalentar esta técnica, pero nunca fue así. La Toráh hrvt fue y es, centro de reunión; por ella y alrededor de ella se dieron cita los Sabios, así las lecturas y re-lecturas abrieron paso a nuevas exégesis y nuevos escritos. La Halajáh hklh, Hagadáh hdgh, Mishnáh hn>m, Guemaráh armg, Talmud dvmlt, Targumim ,ymvgrt, y muchos otros fueron surgiendo de esa fuente inagotable.- También
la composición trilítera de la mayoría de las palabras del hebreo,
y su ya mencionada característica consonántica, volcaba a favor de
los cambios vocálicos y las re-interpretaciones más ricas un
lenguaje que, en vez de ensombrecerse con el panorama de inseguridad
que ofrecía, se enriqueció hasta niveles insondables.- Veamos ejemplos que muestran la diversidad en el significado o la interpretación: r b d (Dalet-Bet-Resh)
Estas
tres letras pueden leerse como DaBeR o DeBeR.
En el primer caso, DabeR proviene
del verbo hablar ; en el segundo caso DeBeR denota la palabra peste.
Como vemos las letras (consonánticas) son las mismas, pero la
vocalización no, y el significado menos aún.
Quizás entonces podamos aquí
anticipar una conclusión: el hablar, en algunos, es como una
peste.- La
tradición cuenta que el nombre completo del patriarca Abraham era
Abraham ha-Ivrí, es decir "el hebreo". Yrbi
- Ivrí, puede tener
tres interpretaciones diferentes: ·
Del
otro lado del río (Eufrates, de donde vendría Abraham). · De la tribu de Ever; 148 en el orden desde Adán, de acuerdo a la tradición, vivió 464 años, desde 1723 hasta el 2187, en el calendario hebreo (en adelante c.h.) ·
El
hebreo. Algunos también le adjudican este nombre al lenguaje
utilizado por la tribu de Eber o Ever.-
Pero
no todas fueron rosas en la historia del Alefbet. A los momentos de gloria, le siguieron momentos aciagos
cuando su final parecía inminente. Así, en las proximidades de la
era cristiana, la "moda" del arameo lleva a traducir del
hebreo al arameo partes del Texto Sagrado, produciéndose
el inicio de lo que sería la etapa más baja en su utilización,
la etapa de los "Targumim"
(traducciones).-
Estas
"traducciones" llevaron al hebreo a una situación
comprometida, abriendo brechas que llegaron a los ámbitos teológicos
y místicos, aunque con menor intensidad, dado que desde allí fue
defendida su existencia y garantizada su continuidad.-
Si
por un instante dejamos el hebreo, para conocer algo de griego,
podremos comprobar una diferencia interesante: mientras en el hebreo,
cada uno de los nombres de los símbolos (letras) tiene un significado
en el diccionario, es decir constituye una palabra en sí mismo,
en el griego no es así.-
Un
antiguo escrito de Herodoto, hace mención de un tal Kadmos como
introductor de la escritura cananea (o fenicia) en Grecia. Recordemos
que lengua no es escritura, y es así como los griegos comienzan a
utilizar el alfabeto semítico para escribir su lengua.-
Sin
embargo es sugestivo observar que las letras griegas no tienen
significado, es decir que las palabras que dan nombre a cada letra
griega, no figuran en el diccionario griego con significado alguno, y
sus nombres son en algunos casos notoriamente similares al hebreo,
denotando un mismo origen.-
Debemos
establecer una definición en cuanto a lo que será el Alefbet
para el aprendizaje de la Kabalah.
Cada
uno de esos 22 arquetipos ideales, es modelo intangible creado por el
hombre.
Arcanos
de Sabiduría inigualables, su conocimiento implica el conocerlo Todo, cosa imposible de lograr, excepto para los Grandes
Sabios.- Por
esto podemos decir que el Alefbet es una representación del Todo,
y que cada una de las 22 letras es la veintidosava parte de ese Todo,
y he aquí su infinitud y su relación macrocósmica.- Pero también la posibilidad de focalizarlo hacia lo diminuto, mensurable y microcósmico, nos permitirá referirlo a elementos tan concretos o espirituales como el hombre.- Entonces: ·
El
Alefbet simboliza Todo, por lo que Todo está
en Él. ·
Todo,
no excluye nada; ni los máximos arquetipos del hombre, ni sus más
bajos instintos. ·
Hay
en el Alefbet un Génesis
del hombre, desde su origen, energía inicial o Alef;
hasta lo concreto, la intersección de la cruz de brazos iguales, Tav. Hay comienzo y hay
fin, en un ciclo permanente. ·
Cada
Letra es para el estudiante de Kabalah un arcano, ideal, perfecto,
intangible. Un arquetipo sólo aprehensible por su intelecto en busca
de lo absoluto, al que apunta con ansia y voluntad, desde su corazón.
El
conjunto de símbolos está compuesto por 22 letras, que la Kabalah divide en tres grupos: I)
Letras
Madres:
son tres; la Alef, Mem y Shin, > m a. Vale
recordar que en hebreo se escribe de derecha a izquierda). Sus
atribuciones son los Tres Elementos (Aire, Agua y Fuego).- II)
Letras
Dobles:
son siete, Bet,
Guimel, Dalet, Jaf/Kaf, Resh, Tav, Fei
b g d k r t p.
Se
relacionan con los siete planetas de la antigua astrología hebrea,
los siete días, los siete orificios de la cabeza.- III)
Letras
Simples:
son doce; Hei, Vav, Záin, Jet, Tet, Iod, Lamed, Nun, Samaj, Áin,
Tzadi y Kof h
v z x u y l n c i j q y
se relacionan con los 12 signos del zodíaco, los doce meses del año
y otros atributos.- En
cuanto a las llamadas letras finales, aquellas que cambiaban su grafía
cuando son la última de una palabra (Mem final, Nun final, Tzadi
final, Fei final y Jaf final), no son consideradas como participantes
de la Creación por haber sido creadas por los Profetas, es decir con
posterioridad a la misma. Por ello los estudiosos de Kabalah no
siempre siguen -en sus exégesis-
la regla gramatical de las letras finales.-
Como
aporte final a la comprensión de lo especial y mágico del Alefbet,
intentemos relacionar tres palabras: tierra, hombre y sangre, en
nuestro idioma. Por supuesto que encontraremos el hilo conductor, dado
que su relación es sumamente estrecha. Pero
si lo intentamos con el hebreo, veamos:
La
sangre (DaM),
está en el hombre (ADaM),
que a su vez viene de la tierra (ADaMa H).
Como vemos, el mecanismo de encuentro es totalmente distinto. No "salimos" de las palabras para razonar algo "por afuera" y volver a ellas, sino que debemos "entrar" en ellas y ver que hay detrás .-
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