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Antes de introducirnos en el complejo tema que abarcan los nombres de Dios trataremos de definir algunos elementos: El objeto de la teología es el conocimiento de Dios. El conocimiento teológico de Dios es una elaboración y una síntesis de conceptos formulados combinando los datos de las fuentes teológicas de la revelación con las conclusiones del discurrir dialéctico. Este tipo de razonamiento (desarrollado básicamente por la filosofía griega) no era conocido por los hebreos en buena parte del AT (Antiguo Testamento). Para los hebreos conocer a Dios tendría relación con el encuentro con una realidad personal; no se conoce a una persona a menos que se sepa su nombre. Sin embargo aparece nuevamente en el concepto condicional de si conozco tu nombre te conozco a ti, nadie debe conocer el nombre de los poderosos, nadie debe conocer el nombre de Dios, Dios tiene muchos nombres, etc. En el hebreo hay una particular asociación entre el nombre y la persona, que resulta extraña a nuestra manera de hablar pero no a esa peculiar cronología. NOMBRE reemplea en contextos en que un idioma moderno pondría PERSONA a un pronombre personal. No tener nombre equivale a no existir en la realidad; cuando se borra el nombre de alguien esa persona deja de existir. Imponer un nombre es conferir identidad y no simplemente distinguirse de otros individuos o especies. En el Génesis cuando Dios crea da nombre a cada uno de los objetos de esa creación, el hecho de conferir un nombre es un gesto de poder o una afirmación de derechos de propiedad o cualquier otra forma de dominio. Un cambio de nombre indica que se cambia de estado o condición para iniciar una nueva existencia. Conocer el nombre es conocer la realidad nombrada, ésta es la razón por la cual el AT se muestre tan aficionado a unas etimologías que - analizadas pacientemente - resultan simplemente maravillosas. El nombre está preñado de sentido, de características de la persona, de acontecimientos de su vida, etc. De aquí que el conocimiento de Dios, empieza, en particular en la Kabalah con el estudio de Sus nombres. * No hay nombre que pueda describir adecuadamente a Dios por su naturaleza Única absolutamente infinita. Nombres Metafóricos: En estos casos se lo denomina Luz, Fuego, Roca, que si bien tiene profunda relación con aspectos anteriores al monoteísmo se explican en sí mismos. Algunos ejemplos bíblicos se pueden hallar en:
Nombre Propios:
Algunos nombres derivados de EL de uso común: Bnei Elim: ,yla ynb , ángeles Lo El: lavl, ídolos Eláh: hla, Diosa Cabe recordar que en el NT la adición a los nombres de Dios es el apelativo de Padre. Se supone que en los textos griegos, Theos (Dios) corresponde a El o Elohim, mientras que KYRIOS (Señor) equivale a Adonai, Yaveh, Shadai. Esto magnifica y aclara el nombre que utilizan Lucas y Pablo como declaración de la divinidad de Cristo (a quién así llamaron: Kyrios).
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