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Objetivos y MetodologíasEl objetivo esencial de el estudio sobre el Sefer letziráh (en adelante abreviado como S. l) es permitir al lector del s.XX interesado en Kabalah, la aproximación a un complejo trabajo del judaísmo místico y mágico de más de 1600 años de antigüedad. La propuesta apunta a definir una línea de trabajo didáctica, pero no por ello superficial o carente del sustancioso misterio contenido en esta críptica obra. El aprendizaje de Kabalah es un largo camino que resulta poco creíble recorrer sin el estudio, entre otros temas, de la Toráh, el conocimiento del significado simbólico del Alefbet, el Talmud, el Bahir o el Zohar. Tampoco puede leerse la obra de los kabalistas sin haberse aproximado a la comprensión del mensaje que el Libro de la Formación propone. Y esta no será una tarea sencilla. La cantidad de versiones y traducciones complica la selección de textos. La falta de homogeneidad editorial incluye en el abanico temas por demás confusos, otros por demás elevados. Kabalistas hebreos y estudiosos de la Kabalah cristianos se funden y confunden hasta donde la imaginación de algunos autores pueda llegar. Nosotros hemos adoptado una metodología en la cual, además de la elección de la versión, ha pesado la necesidad imprescindible de seleccionar como aptas aquellas publicaciones que incluyen el texto hebreo desde donde el autor elaboró su especulación. Esto no solamente aumenta la seriedad de la tarea (aunque se puedan encontrar buenos comentarios sin texto hebreo original), sino que permite al estudiante verificar con su diccionario hebreo-castellano si la palabra que le llama la atención existe realmente en el texto original. Las traducciones son siempre e inevitablemente ideológicas, pero a veces las palabras utilizadas son excesivas y la interpretación, que aparenta hacerse más sencilla, baja automáticamente su nivel, ya que pasa del intento de penetrar en lo infinito a lo simplemente intelectual. Y aunque esto también resulta necesario, no es suficiente. Hemos abordado una técnica de trabajo conocida con el nombre de interlineal, es decir un renglón del texto hebreo, y debajo de él la traducción palabra por palabra del texto original, de forma que no resulta factible siempre la coherencia de la lectura de las frases en español, ya que son simplemente la traducción, y no permiten una revisión corrida del texto. Historia del Sefer IetziráhCuriosamente, el S.I fue impreso por primera vez en Mantua, ltalia en 1562. Sin embargo, la traducción al latín, realizada por un prestigioso estudioso de la Kabalah cristiano francés llamado Guillermo Posteí, había sido impresa antes, en 1552, en París. El libro está dividido en capítulos, y cada uno de ellos en Mishnaiot (del singular Mishnáh hn>m). A su vez cada Mishná está dividida en versículos (adaptación para una mejor interpretación y comprensión). El sistema permite analizar cada versículo en forma independiente, pudiendo entonces el estudiante tomar el texto original y su traducción palabra por palabra. Queda así en manos del alumno un importante caudal de variantes que implica (más allá de sus conocimientos) la posibilidad de aplicar su propia forma de entender, interpretar, aceptar o rechazar la propuesta. ¿Y si el estudiante no sabe hebreo? El aprendiz serio de Kabalah debe tener un mínimo de conocimiento de las letras hebreas (es probable que si está interesado en el S.I. quizás ya las haya estudiado), que eventualmente le permita consultar el diccionario, o llamar a su profesor para aclarar las dudas. El texto completo, en definitiva, ha sido traducido al español y ha sido pensado para quienes saben poco hebreo. Aparece aquí un tema también esencial en el Sefer letziráh hryjy rpc (y en la Kabalah en general): es inútil examinarlo sin la proximidad o presencia de quien conozca del tema y sirva de guía. En nuestro caso hemos preferido hacer una traducción lo más fiel posible, evitando por todos los medios caer en excesivas interpretaciones, aun cuando para cumplir con esto el texto pierda (aparentemente) su sentido, o nos obligue a remontarnos a significados antiguos de la palabra, alejados obviamente del hebreo coloquial. Consideramos que este método permite la interpretación del texto por parte de cada estudiante (¡agua fresca para la fuente!). Quizás algunos pensarán que esto último es osado; pero creemos que D´s siempre ha sido el mismo, y ha sido el hombre quien Lo ha visto e interpretado en diferentes formas según cada momento de su historia y su cultura. D´s siempre estuvo ahí. Y entonces... ¿por qué no dejar que el agua fresca fluya hacia la Fuente?
Sobre la palabra IETZIRÁH y el Génesis 2,7
Dice el Gn. 2,7: Vaitzer Adonai et haAdam ofar min haAdamáh ... ... Hmdah ]m rpi ,dah ta ynda rjyyv “Y D´s formó al Adam del polvo de la tierra ...” Más adelante veremos la palabra ietziráh hryjy, cuya raíz trilítera hebrea es iatzar rjy, ligada a la palabra formación, entre otros significados igualmente importantes. Aquí, sin alejarnos de la misma digamos que está íntimamente ligada al orfebre, al que crea o da forma, que trabaja con las manos, elaborando una silueta de tierra: el Alfarero. Recordemos que con frecuencia comentamos acerca de los dos relatos de la Creación del Génesis (dos visiones sobre un mismo hecho): -El Cap.1 representa una línea de pensamiento más moderna, con cierta influencia astrológica, con una espléndida visión de un D's que crea ordenada y pautadamente de la Nada, los cielos y la tierra, la luz, las aguas, los vegetales, el Sol y la Luna, los animales el ish >ya y la ishá h>ya (el hombre y la mujer) naciendo el sexto día (juntos), y la Ley del Descanso Sabático, a través de la inactividad saturnina del Shabat tb>, el Séptimo día. En este capítulo D's crea con la palabra El bará, vocablo enigmático que llevará a muchos estudiosos a ligarlo al ABRACADABRA.
-El Cap. 2, en cambio, es una relato de aristas más antiguas, donde D's crea al hombre con el polvo de la tierra, otorgándole la vida a través de su Nishmat Jaím ,yyx tm>n o Aliento de Vida, donde el alfarero aparece claramente insinuado, no solamente por el significado de la palabra hebrea ietzir rjyy (formar), ubicada en Gn. 2:4, sino también por el perfil del relato. Los autores del S.I han hecho especial hincapié en el uso de esta palabra, origen del título de la obra: ietzír-ietziíráh hryjy ; D's ha formado al hombre del polvo de la tierra, visión que los autores nos darán a través de su Libro de la Formación. Así, no es difícil establecer vínculos de continuidad entre la propuesta del S.I y su antecesora, la especulación sobre Maasé Bereshit ty>arb hsim, antigua línea de estudio (siglo III a.e.c.) reservada sólo para algunos, que se dedica a fundamentar el misterio de los orígenes de la Creación y del hombre. Sobre la Antigüedad y los AutoresSu estilo y antigüedad, variables en función de los estudiosos (pero que nosotros asumiremos como trabajo de los siglos II-IV), la transforma en la más críptica, misteriosa y antigua de las obras escritas por los kabalistas. En cuanto a su forma oral, es con seguridad anterior, de difícil datación, pero localizable desde el primer siglo a.e.c. en adelante, como enseñada "de memoria" boca-oído hp libw, y con un volumen estimado en 800 palabras (o menos). La propuesta (anónima), a través de un lenguaje incomprensible para el común de los lectores, obliga naturalmente a pensar y reflexionar sobre su verdadero significado. La interpretación termina siendo el procedimiento único de lectura del S.I. Lo importante no será simplemente lo que dice, sino lo que sugiere. Es difícil penetrar en el misterio del misticismo judío sin el examen y comprensión de esta antigua obra que durante siglos y siglos ha influido, e influye aún, en el pensamiento y la práctica de la Kabalah. De hecho no nos estamos refiriendo a un trabajo "aprobado" por la línea rabínica, lo que podría inferirse no sólo a su acaso carencia de alusiones bíblicas (las hay, pero pocas), si no quizás de la prácticamente total ausencia de referencias directas a la literatura rabínica y a los preceptos. Desde la tradición, Abraham es el autor del S.I. Los motivos de semejante atribución son difíciles de precisar, pero podríamos asumir tres importantes puntos de partida: · Abraham es el primer Patriarca, caracterizado en el relato de la Toráh por una actividad notable que lo va a diferenciar de Itzjak y Jacob, llevándolo a realizar tareas complejas y de niveles que transitan desde lo militar (Gn. 14) hasta el encuentro con D´s. · Abraham es el único personaje bíblico mencionado a lo largo del texto, al final del último capítulo. · Las especulaciones sobre los poderes de Abraham aumentan al máximo cuando se lee el Gn. 12:5. A nuestro juicio el texto plantea, en realidad, las incorporaciones o conversiones que Abraham logra para el pueblo naciente, pero antiguamente, su interpretación en forma textual directa (Peshat u>p), le otorgaba a Abraham un poder particular. En un principio, el S.I. es también citado como manual de curiosos procedimientos, que podrían haber incluido desde la creación de un ternero (a partir de un órgano interior del animal) hasta la de un hombre (una de las fuentes de la tradición del Golem). La fuente es nada menos que el Talmud, y el texto citado es el Hilkot letziráh hryjy tvklyh en Sanedrín 65b y 67b. Sobre su TamañoLa brevedad de su contenido es también sugerente. Con sólo 1800-2500 palabras (dependiendo de la versión), ha generado textos de gran elaboración y longitud, y comentarios donde las interpretaciones llegan a atribuirle valores místicos, meditativos, mántricos y mágicos. · La versión Corta: consta de 1300 palabras. Con algunos cambios es la primera versión impresa en Mantua en 1562. · b) La versión Larga: es una variante de la corta con un extenso sexto capítulo, y un total de aproximadamente 2500 palabras. De ella ya especula en el siglo XIII, el renombrado kabalista Abraham Abulafia. · La versión Saadia: La biblioteca de Oxford, en Inglaterra, posee un manuscrito original de 102 páginas de 23 líneas cada una. Tiene la característica singular de ser más largo (posee ocho capítulos) y con el orden cambiado. También las atribuciones de las letras están modificadas. El trabajo “El Kuzarí” realizado por Rab. Yehuda Halevi en base al S.I., se incluye al final de esta versión. · La versión GRA, utilizada por el Centro de Estudios de Kabalah e Investigación Bíblica "El Huerto del Nogal", está originada en un trabajo de selección del RamaK o Rab. Moshé Cordovero, mejorado por su discípulo el ARI (Z"L), ltzjak Luria, de allí que algunos la denominen versión ARI. Como esta versión fue aún mejorada por el Rab. Eliahu, Gaón de Vilna, también se la denomina GRA.
El Alefbet, el Árbol de la Vida y el S.I.
Por su longevidad, es la fuente más antigua en la que se propone una suerte de "teoría de las Sefirot" ordenada y secuencial (“... las midot tvdym son diez...” Cap. 1, mishná 4). Sin embargo, no puede leerse en todo el texto ietzirático una propuesta concreta o clara que hable del Árbol de la Vida, o lo mencione específicamente. Es más, debemos tener en cuenta que a excepción del capítulo primero, el tema de las Sefirot no vuelve a mencionarse en los cinco capítulos restantes. Quienes erróneamente llevan su antigüedad al siglo XI-XII o antes, olvidan la existencia del comentario al S.I realizado por el Saadia Gaón. Tanto el sabio (nacido en el siglo IX) como su trabajo escrito (realizado en árabe), son de existencia real y son del s. X. Los poemas de Eliézer Hakalir (siglo V) también mencionan al S.I., al igual que la Baraita de Samuel el Pequeño (siglo VI). El texto del Talmud (que menciona al Hilkot Ietziráh) se escribe entre los siglos II y V de la e.c. La idea de que el Alefbet, o cada una de sus letras componentes, tiene un significado, valor numérico, planetario o zodiacal particular es sin ninguna duda anterior a la teoría de las Sefirot. La Toráh hrvt -como los kabalistas lo han demostrado tantas veces, tiene un especial modo de tratar a las letras o palabras; dicho estilo literario alude en forma directa o indirecta a una idea preexistente que define su utilización.
Veamos algún ejemplo: · ¿Por qué Abram ,rba nombre del Patriarca antes de su encuentro con D's, varía a Abraham ,hrba es decir se le agrega la letra Hei h al nombre, y no otra? · ¿Por qué lo mismo sucede con hrs Sarah? · ¿Por qué ese gran sabio de la Toráh que en su niñez escucha a D´s, se llama Shmu-El lavm> -el que escucha a D´s- o en castellano Samuel? · ¿Por qué el arquitecto del Templo de Salomón, a quien se le atribuye gran sabiduría y el conocimiento de las Letras se llama Be-Tzal-El- laljb, bajo la sombra de D's?
Desde ya que hay diversas respuestas para estas preguntas, pero nos interesa fundamentalmente esta: los escribas del texto bíblico demuestran permanentemente que existe, con la Inspiración Divina, un conocimiento y un sentido de utilización de las letras, los nombres y su contenido, que viene desde tiempo inmemorial entre los judíos. Lo más sencillo de concluir sobre dicha sabiduría es que la administración de las Letras y los Nombres (como consecuencia inmediata de aquéllas) es una tarea Sagrada, y que algo creativo, mandamental y determinante en la vida de una persona se relaciona con ellos. Lo que pretendemos mostrarle al estudiante es que sin duda las Letras, en su aspecto simbólico y también numérico, ocupan un rol central en los comienzos de la escritura bíblica, y ese rol no se fundamenta solamente en la posibilidad de escribir una lengua (la hebrea en este caso). Existe ya quizás como legado babilonio, traído por el mismo Abraham como cultura del Norte (nor-este de Israel), una fuerte relación entre las letras, los números y los planetas. Si intentamos establecer una cronología donde las Letras ocupen el primer lugar, le deben seguir en segundo término, las enseñanzas del Bereshit tywarb (el Principio, la Creación) y de la Merkabáh hbkrm (el Carro de Ezequiel), como pilares de la aparición de la Kabalah. Luego el S.I. aportaría la teoría de las Sefirot o de las Emanaciones, y más tarde, como evolución de ellas el Árbol de la Vida, que asume el tamaño y la importancia que hoy se le otorga recién en la época del Bahir y el Zohar (siglos XII y XIV ) . Deberíamos tener en cuenta entonces que el Árbol de la Vida de los kabalistas tiene origen en la teoría de las Sefirot expuesta en el S.I., aunque cuesta aceptarlo como parte del conocimiento inicial de sus autores siendo ésta una evolución posterior (de las Sefirot al Árbol). El Árbol en sí no aparece en el texto, ni tampoco la denominación hebrea Etz Jaim, ,yyx /i, o alguna alusión al mismo. Para comprender esto deberíamos enhebrar en un mismo hilo conductor el viejo concepto simbólico expresado en el Génesis a través del Árbol y D's, y el que le darán los kabalistas al Árbol de las Sefirot. El concepto kabalístico del Etz Jaim ,yyx /i Árbol de la Vida, será un puente perfecto que hará eterno al árbol bíblico y al sefirótico, unificándolos. En realidad, la tradición demostrará que siempre fueron lo mismo.
LA ASTROLOGíA EN EL S.I.
Como sabemos, los hebreos fueron también estudiosos de la Astrología (tan madre de la Astronomía, como la Alquimia lo fue de la Química), que tuvo fuerte influencia en diversos momentos de la escritura del texto bíblico, y obviamente a posteriori. Siete días de la Creación (por siete planetas), doce tribus (por doce signos del zodíaco), su influencia en el descanso sabático (la parálisis que genera el planeta Saturno-Shabtai -ytbw Shabat-Sábado), son algunas de las huellas perceptibles. Quizás una expresión del hebreo antiquísima y popular aún hoy nos ubique en la importancia de la astrología entre los judíos en determinadas épocas: Mazal-Tov bvu lzm o buena suerte, proviene de Tov (bvu) que significa “bueno” y Mazal (lzm) por zodíaco, cuya interpretación podría ser: "que los astros te sean propicios". Es sencillo reconocer en el S.I. la existencia de una antigua astrología hebrea (con algunas diferencias a la actual, pero similar en su esencia), que constaba de siete planetas (observables a simple vista) y doce signos del zodíaco (o constelaciones), en clara referencia a las llamadas Siete Letras Dobles y Doce Letras Simples. Recién con el abandono de la vida nómade los judíos, al igual que otros pueblos, pudieron levantar su cabeza al cielo para observarlo con serenidad. La vida sedentaria y estadual permite una visión más transparente y coherente del cielo y mejora los puntos de referencia fijos. Claro que en sus comienzos la astrología hebrea no estaba destinada al común de la gente sino reservada a los reyes, poderosos, o referida a los pueblos en su conjunto pero no al hombre común. El hecho que se denomine “caldeo” en la literatura arcaica, al intérprete de las estrellas, tiene sentido, dado que fue en la Mesopotamia donde la astrología nace, y de forma especial entre los Caldeos. Esto no invalida la existencia de la astrología egipcia que se insertará en el al judaísmo más tarde, de la mano de Moisés. Abraham poseía conocimientos astrológicos, sin ninguna duda, pero recordemos que llega del nor-este de Israel, desde la tierra de Ur hacia el 2000 a.e.c.; mientras que Moisés lo hará desde el Sur de Israel, Egipto, de 800 a 900 años después de Abraham, es decir aproximadamente en el 1250 a.e.c. Si aceptamos que Pesaj xcp (la Pascua Judía) se habría iniciado como la celebración del paso del Sol por un punto especial en el equinoccio de primavera (antes de ser la más trascendente celebración judaica, como liberación de la esclavitud en Egipto), deberemos ser también coherentes con lo avanzado de los conocimientos matemáticos y astrológicos de los Caldeos, Babilonios, y obviamente de los hebreos. D´s dice en el Gn. 1:14 que habrá luces en el cielo para dividir al día de la noche, y que servirán de señales para las estaciones, para días y años. Se nota aquí la utilización de la primitiva astrología como ciencia del calendario. Es sugestivo el Cap. 15:5 del Génesis, "Y lo llevó afuera y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar, y le dijo: Así será tu descendencia". 0 Números 24:17 "Lo veré, más no ahora, Lo miraré, más no de cerca; saldrá estrella de Jacob. Y se levantará cetro de Israel..." Los últimos dos relatos son filoproféticos, y cronológicamente pueden ser ubicados entre el 2000 y el 1200 a.e.c. Podemos observar, por ejemplo, que en el Libro de Jeremías, el texto (en 51:1) dice: "... Yo levanto un viento exterminador contra...” , y en el texto hebreo figura tyxwm xvr ymq bl leb kamai rúaj mashjit. Leb kamai significa "corazón de mis enemigos", mientras que rúaj majshit es el “viento exterminador”. Si le efectuamos un ATBASH >”bta (método exegético de permutación) “lev kamai” se transforma en la palabra ,ydsk, kasdim es decir caldeos o la palabra designada para nombrar a los babilonios, caldeos, y otros pueblos con importante desarrollo de las astrología. Nos preguntamos si acaso el autor original del texto intentó ocultar la palabra kasdim, y por ello escribió leb kamai. Como vemos, más allá de las inexistentes casualidades, se encuentra en la pretérita literatura hebrea, bíblica y parabíblica, profusa cantidad de ejemplos en los que los astros, los números, y diversos sistemas de permutación para ocultamiento, fueron oportunamente utilizados. El autor del S.I. nos exhibe sus conocimientos astrológicos al atribuirle a las Siete Letras Dobles los siete planetas (un planeta por Letra), y los Doce signos del zodíaco a las doce Letras Simples. En la Kabalah, la astrología fue siempre una herramienta útil, de complemento, con un apogeo indudable en la Edad Media y una caída relativa en las etapas posteriores. El S.I. lo demuestra, dado que en ese sentido, todo lo que hace es trabajar correspondencias entre Letras, partes del cuerpo y símbolos astrológicos, sin hacer de esta ciencia el eje de ninguna metodología kabalística particular.
La Ubicación del S.I. en la Literatura Hebrea
El S.I. ocupa un lugar clave como bisagra entre la Biblia (la enseñanza del Bereshit, de la Merkabáh) y los textos kabalísticos de principios de la e.c. hasta el mismísimo Zohar, y que muestra claramente sus influencias (siendo éste último un texto escrito mil años después). Las Letras hebreas son el instrumento de la Creación, propuesta enunciada también por el Sefer Hekalot (Libro de los Palacios), posiblemente del siglo II-III e.c., obra que a veces encontramos bajo el nombre de Libro Hebreo de Enoc (no confundir con el Libro de Enoc, versión etíope). Hay algo que, sin embargo, debe constituirse en un llamado de atención: no todo lo que viene de la Kabalah es Kabalah, ni tampoco lo es todo lo que se le atribuye al S.I., con el pretexto de lo críptico u oculto; verdadera intención espiritual, intelectual o sensitiva del o los autores. Debe haber una cuota de prudencia, a la que quisiéramos contribuir. El texto tiene, sin duda, un esencia que se mantiene viva debido al importante ejercicio de transmisión, en un circuito cerrado donde ambos (transmisión y texto) se retroalimentan y reinterpretan, acompañando las diferentes etapas de la Kabalah en distintos lugares del globo. La palabra iotzer rjvy , en hebreo, significa formador o creador, con lo que el término ietziráh hryjy podría ser traducido como Formación o Creación. La Kabalah explica cuatro niveles, Mundos u Olamim ,ymlvi. El orden de ellos, desde el superior al inferior es Atzilut tvlyja (Mundo de los Arquetipos, los ideales, la emanación, literalmente “aristocracia”); Bríáh hayrb (Mundo de la Creación, el nivel ezequiélico, estrato de la Merkabáh); letziráh hryjy (Mundo de la Formación), a partir de aquí ya existe la forma, el contorno, la silueta; y Asiáh hyywi (Mundo del Hacer, lo concreto, lo cotidiano), la forma tiene contenido. Nosotros vamos a inclinarnos por compartir la traducción Libro de la Formación, no sólo porque letziráh significa Formación, sino porque la obra tiene un significado profundamente ligado al Olam ha letziráh, en hebreo, donde parecería transcurrir. Y el Mundo de Briáh será, en la óptica anterior, un lugar poco conveniente para el desarrollo del texto midráshico. No se entiende Para concluir, podemos entonces definir al S.l. como un texto que trata de abarcar los siguientes campos:
1. Si entendemos la palabra magia como el poder de transformación de la realidad a través de la palabra, entonces el S.I. es un texto que sin ninguna duda intenta alcanzar lo mágico. 2. Si, adecuadamente guiados, recorremos sus intrincados laberintos, veremos un texto con claras intenciones de enseñanza. 3. La palabra en su aspecto oral es especialmente señalada. La exactitud en la vocalización de un sonido hará que su efecto sea positivo o no, al decir del Profeta lsaías (55:12) "Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mí boca; no volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié". La preocupación por lo oral, lleva a descubrir en el texto sugestivas vocalizaciones y cánticos, lo que le aporta al S.I. un perfil mántrico interesante. 4. La propuesta meditativa es otro conocido aspecto de la Kabalah y también del S.I. Las Sefirot y las Letras son los objetivos habituales en las propuestas de meditación del texto íetzirático.
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